La imposición de la "igualdad" conduce a la desigualdad
En esta entrada no pienso ser “políticamente correcto”, porque hay cierto tipo de estupideces que se están introduciendo, ya desde hace tiempo, en el discurso político y que se expanden por toda la sociedad e instituciones. Lo que pretendo explicar es que la imposición de la “igualdad” conlleva a la desigualdad, algo paradójico.
En la primera página de un conocido periódico de Almería pone de titular que la Universidad de Almería supera los objetivos para aspirar a más dinero de la Junta. Esto es genial, pero si profundizamos en la lectura de la página, cita que uno de los objetivos de la política de calidad establece que en 2011 al menos un 20% de las cátedras e investigadores principales en los grupos sean mujeres. Ahora cualquier mente pensante dirá que soy un machista por ver esto mal, ni mucho menos, creo en que tanto los hombres como las mujeres tengan las mismas oportunidades y que no se discrimine a nadie por cuestión de sexo.
Pero la imposición de que haya igual número de hombres que de mujeres por parte de las administraciones es algo que atenta contra la constitución y es la antítesis de lo que creo.
Vamos al caso sencillo de una universidad cualquiera, si existen pongamos 10 catedráticos que por las razones que sean (históricas, machistas, o casuales) son hombres. Y se convoca una nueva cátedra a la que opta un hombre y una mujer con un currículo semejante. Si pretendemos equiparar el número de catedráticos con el de catedráticas en esa universidad, lógicamente la cátedra tiene que ser para la mujer y así con todas las cátedras posteriores. Esta situación, es una discriminación.
Da la casualidad que en todas las universidades, la mayoría de las cátedras, nos guste o no, han sido para hombres, pero lo que no puede ser es que por ley, en el presente y para igualar porcentajes, atendiendo a unos extraños objetivos de calidad, sólo se contraten a mujeres.
Ahora vamos al caso contrario, enfermería tradicionalmente ha sido una carrera de mujeres y en un hipotético hospital público, la mayoría de la plantilla es femenina, si queremos ahora imponer como objetivo de calidad un porcentaje mayor de enfermeros, que pasaría con las recién tituladas que pretendiesen entrar a trabajar en ese hospital.
Lo que pienso, es algo muy razonable y espero que personas incultas que ni entienden de estadística ni de derechos me tachen de machista (aunque de todos modos mi blog no lo lee nadie). Los puestos de trabajo con varios candidatos se tienen que cubrir de la siguiente forma:
o Los más preparados para el puesto.
o Los que desempeñarían mejor ese trabajo.
o Independientemente del sexo.
o Independientemente de la historia de esos puestos y de si existen tantos hombres y tantas mujeres desempeñando esas funciones.
La estadística global impuesta no es un proceso justo, es más, tal y como está la situación actualmente, el porcentaje de estudiantes universitarias es mayor que el de universitarios, por lo que lo más probable que si se oferta una serie de puestos se presenten más mujeres que hombres para cubrirlos, y por eso, también es probable que por esta situación, se cubran ciertos puestos con más mujeres que hombres, pero no se puede fijar como criterio de calidad, que si existen muchos hombres en un lugar de trabajo, ahora haya que contratar a mujeres.
En la primera página de un conocido periódico de Almería pone de titular que la Universidad de Almería supera los objetivos para aspirar a más dinero de la Junta. Esto es genial, pero si profundizamos en la lectura de la página, cita que uno de los objetivos de la política de calidad establece que en 2011 al menos un 20% de las cátedras e investigadores principales en los grupos sean mujeres. Ahora cualquier mente pensante dirá que soy un machista por ver esto mal, ni mucho menos, creo en que tanto los hombres como las mujeres tengan las mismas oportunidades y que no se discrimine a nadie por cuestión de sexo.
Pero la imposición de que haya igual número de hombres que de mujeres por parte de las administraciones es algo que atenta contra la constitución y es la antítesis de lo que creo.
Vamos al caso sencillo de una universidad cualquiera, si existen pongamos 10 catedráticos que por las razones que sean (históricas, machistas, o casuales) son hombres. Y se convoca una nueva cátedra a la que opta un hombre y una mujer con un currículo semejante. Si pretendemos equiparar el número de catedráticos con el de catedráticas en esa universidad, lógicamente la cátedra tiene que ser para la mujer y así con todas las cátedras posteriores. Esta situación, es una discriminación.
Da la casualidad que en todas las universidades, la mayoría de las cátedras, nos guste o no, han sido para hombres, pero lo que no puede ser es que por ley, en el presente y para igualar porcentajes, atendiendo a unos extraños objetivos de calidad, sólo se contraten a mujeres.
Ahora vamos al caso contrario, enfermería tradicionalmente ha sido una carrera de mujeres y en un hipotético hospital público, la mayoría de la plantilla es femenina, si queremos ahora imponer como objetivo de calidad un porcentaje mayor de enfermeros, que pasaría con las recién tituladas que pretendiesen entrar a trabajar en ese hospital.
Lo que pienso, es algo muy razonable y espero que personas incultas que ni entienden de estadística ni de derechos me tachen de machista (aunque de todos modos mi blog no lo lee nadie). Los puestos de trabajo con varios candidatos se tienen que cubrir de la siguiente forma:
o Los más preparados para el puesto.
o Los que desempeñarían mejor ese trabajo.
o Independientemente del sexo.
o Independientemente de la historia de esos puestos y de si existen tantos hombres y tantas mujeres desempeñando esas funciones.
La estadística global impuesta no es un proceso justo, es más, tal y como está la situación actualmente, el porcentaje de estudiantes universitarias es mayor que el de universitarios, por lo que lo más probable que si se oferta una serie de puestos se presenten más mujeres que hombres para cubrirlos, y por eso, también es probable que por esta situación, se cubran ciertos puestos con más mujeres que hombres, pero no se puede fijar como criterio de calidad, que si existen muchos hombres en un lugar de trabajo, ahora haya que contratar a mujeres.

2 Comments:
...no puedo estar más de acuerdo contigo...un saludo
Me alegra que coincidas conmigo Mely, ya que es un tema un poco escabroso. Saludos desde la Novena puerta
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