La verdadera historia de Papá Noel, Santa Claus o el Demonio del Saco
IMPORTANTE, ESTA HISTORIA NO ES APTA PARA MENORES DE 16 AÑOS.
La historia que aquí se relata ocurrió a principios del s. XIX en una conocida ciudad. En plena revolución industrial la vida en esta ciudad era dura y difícil para una gran masa social. El éxodo rural aumentó la población provocando una nueva clase social marginal compuesta por hombres, mujeres y niños, que trabajaban la mayor parte del día en las fábricas en condiciones infrahumanas.
Las calles estaban repletas de niños y adultos sin casa que buscaban desesperadamente hogar y trabajo, mientras convivían con una espesa niebla que en el futuro será conocida como Smog Industrial.
Fue por aquel entonces cuando un industrial, enriquecido por la situación económicamente favorable de su empresa, decidió abrir una nueva fábrica. Para dirigir la nueva fábrica nombró de director a su hijo primogénito.
El nuevo director era un joven que había crecido en el seno de una familia adinerada, sin ninguna prohibición. Carecía de empatía y disfrutaba con el sufrimiento del prójimo. No obstante era inteligente y ambicioso. Su aspecto era delgado, frente despejada y nariz aguileña que le confería a su rostro un aspecto duro. Con tan sólo 17 años ya era la mano derecha de su padre y participaba en la mayoría de las decisiones importantes.
La primera decisión que afrontó como director de la nueva fábrica fue reclutar mano de obra. Pensó que dado el gran número de niños sin hogar que recorrían las calles, si desaparecían algunos nadie los iba a echar en falta. Así que salía de noche a las calles con 3 de sus empleados e iba secuestrando niños metiéndolos en sacos.
Los niños eran esclavizados y obligados a trabajos forzados, los que caían enfermos eran torturados por el joven industrial.
Así la ciudad se iba quedando limpia de mendigos, para evitar sospechas decidió hacer regalos a los niños de las familias adineradas e influyentes. Gracias al beneficio de la esclavitud infantil, repartía juguetes, usando los mismos sacos que en los secuestros. De esta forma consiguió que las autoridades hicieron oídos sordos a la desaparición de niños pobres.
Este personaje pasó a la posteridad para los niños de las clases sociales altas como Santa Claus, por similitud con Nicolás, un santo que vivió en el s. IV en la actual Turquía.
Mientras que para los niños esclavizados, o “duendecillos” de su fábrica, era conocido como el Demonio del Saco.
La historia que aquí se relata ocurrió a principios del s. XIX en una conocida ciudad. En plena revolución industrial la vida en esta ciudad era dura y difícil para una gran masa social. El éxodo rural aumentó la población provocando una nueva clase social marginal compuesta por hombres, mujeres y niños, que trabajaban la mayor parte del día en las fábricas en condiciones infrahumanas.
Las calles estaban repletas de niños y adultos sin casa que buscaban desesperadamente hogar y trabajo, mientras convivían con una espesa niebla que en el futuro será conocida como Smog Industrial.
Fue por aquel entonces cuando un industrial, enriquecido por la situación económicamente favorable de su empresa, decidió abrir una nueva fábrica. Para dirigir la nueva fábrica nombró de director a su hijo primogénito.
El nuevo director era un joven que había crecido en el seno de una familia adinerada, sin ninguna prohibición. Carecía de empatía y disfrutaba con el sufrimiento del prójimo. No obstante era inteligente y ambicioso. Su aspecto era delgado, frente despejada y nariz aguileña que le confería a su rostro un aspecto duro. Con tan sólo 17 años ya era la mano derecha de su padre y participaba en la mayoría de las decisiones importantes.
La primera decisión que afrontó como director de la nueva fábrica fue reclutar mano de obra. Pensó que dado el gran número de niños sin hogar que recorrían las calles, si desaparecían algunos nadie los iba a echar en falta. Así que salía de noche a las calles con 3 de sus empleados e iba secuestrando niños metiéndolos en sacos.
Los niños eran esclavizados y obligados a trabajos forzados, los que caían enfermos eran torturados por el joven industrial.
Así la ciudad se iba quedando limpia de mendigos, para evitar sospechas decidió hacer regalos a los niños de las familias adineradas e influyentes. Gracias al beneficio de la esclavitud infantil, repartía juguetes, usando los mismos sacos que en los secuestros. De esta forma consiguió que las autoridades hicieron oídos sordos a la desaparición de niños pobres.
Este personaje pasó a la posteridad para los niños de las clases sociales altas como Santa Claus, por similitud con Nicolás, un santo que vivió en el s. IV en la actual Turquía.
Mientras que para los niños esclavizados, o “duendecillos” de su fábrica, era conocido como el Demonio del Saco.

3 Comments:
Espero q no cuentes la verdadera historia de los reyes magos xq si no, no sé a quién coño le voy a pedir los regalos...
Joe ker Ferreras, voy a pasarle el enlace a todos los menores que conozca xd
*iker ferreras
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